Muito bom pra Samuca

Con la sencillez y austeridad propia de un trovador, Samuca Luna presentó en el Teatro Alianza de Montevideo su Tributo Internacional a Legiâo Urbana, “Chronovisor”: con una guitarra eléctrica, una notebook, y unos pedales que incluían además la re-presentación sonora del bombo y redoblante de una batería.

Con clara sensibilidad reconoció frente al público la importancia que tuvo Legiâo en su vida, aplicando sus canciones hasta en sus terapias con sus pequeños pacientes -recordando su otra profesión de psicólogo de niños-. Y del mismo modo confesando que cuando en recitales canta sus temas, le “erizan la piel” hasta las lágrimas (hecho que comprobamos en vivo). Alto el volúmen, muy clara la voz - como nos gusta-, con esa voz tan parecida a la de Renato, comenzó su set legionero recorriendo buena parte de esos queridos temas que todos todos queríamos escuchar.

“Pais e filhos”. A este tema que apela al entendimiento y la comprensión entre padres e hijos, con frases directas y contundentes como “es preciso amar a las personas como si no hubiese un mañana”, como introducción Samuca pidió permiso, advirtiendo que comenzaría con una parte de la canción de Belchior, “Como nuestros padres”, que había encontrado en su investigación. Tema que hiciera popular en nuestro país la cantante Laura Canoura, y que al igual que Renato recuerda (precisamente en esa apología-alegato al entendimiento) que los hijos de ahora serán los padres del mañana, así como los padres de ahora fueron hijos de sus padres en el pasado, porque finalmente “seguimos siendo los mismos y vivimos como nuestros padres”.

Recordó que en entrevista Renato Russo dijo que su tema preferido y que más lo emocionaba era “Giz”, comenzando a tocar entonces el tema. En determinado momento aclaró que tocaría una canción muy política y que para ello quería compartir una grabación con parte de discursos de cinco presidentes brasileños como intro para uno de los más poderosos, críticos y reflexivos temas: “Que pais é esse?”. Cantando en algunas partes de ciertas canciones con una entonación cuasi de tenor, como en “Há Tempos”, pasando por “Hoje a Noite nâo tem luar” en absoluta oscuridad de la sala; “Faroeste Caboclo” (tema pedido por el público) y uno de los más largos de la historia del rock latinoamericano; así como por la entrañable y exitosa “Ainda é cedo” que Russo se cansaba que se la pidieran en vivo apelando a “¡Compren discos, ayuden!, nosotros queremos tocar las canciones nuevas también”. Y así sucesivamente, cerrados por aplausos instantáneos, perpetuó la sonrisa instalada en el rostro de todos, por las casi dos horas que duró el show, para finalmente, terminado el mismo, saludar uno a uno de los espectadores con selfies incluidas a la salida, como excelente y ejemplar anfitrión.

En casi todos los temas que finalizaba Samuca decía “¡Muito Bom!”, aclarando más o menos a mitad del show, que cuando cantó unos temas de Legiâo a un paciente suyo de 2 años, el niño le respondió “Muito bom” con entonación muy seria y graciosa. Así, el artista ensimismado en el homenaje y el feedback natural de la sala llena, replicó una y otra vez ese “¡Muito bom!”, que com certeza (como dicen nuestros hermanos brasileros) es una definición real que sintetiza al entrañable tributo que emocionó a flor de piel a las almas presentes que vimos retornar en imaginario y música a Renato y Legiâo com saudade. Y “tenho certeza que no sonhava, a noite linda continuava”, y todos sentimos que “o mundo, pertence a nós”.

 

por Marcelo Reyes